Saturday, January 21, 2012

Laos - Phonsavan



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Laos – Phonsavan

A las 6:00 am, estábamos fuera del hotel en Vinh a la espera de coger el autobús local que nos llevaría a través de la frontera y luego a Phonsavan. Medio esperábamos que fuera otro autobús cebolla pero teníamos la secreta esperanza de que fuera algo mejor. El autobús que llegó no estaba en mucho mejores condiciones; sin embargo, era una mejora, simplemente por el hecho de que no había productos alimenticios amontonados a bordo. Un buen comienzo. Sabíamos que no iríamos directo a la frontera. Después de todo, era el autobús local. Sin embargo, pronto se hizo como un tro tro en África, recogiendo a todas y a cada una de las personas que estaban al lado de la carretera que querían subir. En un momento, también se convirtió en un servicio de entrega de recoger y dejar paquetes que iban de un pueblo a otro.

Había una grieta entre la ventana y el lado del autobús, justo a mi lado, por lo entraba aire frío y me dio en la mitad derecha de mi cuerpo durante todo el viaje. Tuve que llevar puesto mi gorro la mayor parte del camino. Nos detuvimos en un pueblo en la montaña para el almuerzo. Los chicos comieron pho de carne y Christiane y yo huevos fritos con arroz al vapor - que parecía la opción más segura. Me compré unas galletas para mantenerme hasta llegar a Phonsavan pero sabían un poco como cartón.

No mucho tiempo después de comer, llegamos a la frontera de Vietnam y Laos. Cuando llegamos al mostrador de la oficina de inmigración, el oficial de inmigración de Vietnam sacó la visa de Juan Pablo de su pasaporte y puso su sello de salida en la espalda. (Debido al hecho de que Juan Pablo tenía muy pocas páginas en su pasaporte, la embajada vietnamita en Camboya tuvo la amabilidad de poner su visado en un documento separado y grapado a su pasaporte en la parte superior de la antigua visa de Vietnam, que ya había expirado.) Recordando el problema que habíamos tenido en el cruce de Camboya a Laos hace unas semanas, tratamos de explicar que era necesario sellar su salida de Vietnam dentro de su pasaporte, en lugar de en la parte posterior de la hoja con su visa ya que se iban a quedar con ella. Ellos no hablaban Inglés, así que sacamos el iPhone y tratamos de usar el traductor de Google, pero los funcionarios de inmigración de Vietnam todavía no entendía por qué lo que habían hecho podría suponer un problema para nuestra entrada en Laos. Nos dirigimos a la oficina de inmigración de Laos y por suerte esta vez ni siquiera buscaron el sello de salida ... totalmente inconsistente con nuestra experiencia más al sur.

Regresamos al autobús y continuamos nuestro camino en la carretera sinuosa hacia Phonsavan, llegando por la noche. Cuando nos bajamos del autobús, un hombre de nuestro hostal estaba allí para reunirse con nosotros y nos llevo caminando al albergue para registrarnos. Nos acomodamos y luego fuimos a cenar. Preguntamos en varios lugares acerca de los viajes alrededor de la Llanura de las Jarras (Plain of Jars) y terminamos reservando con los de nuestro hostal después de algunas negociaciones.

A la mañana siguiente, el tour salio a las 9:00 am. Fuimos al Sitio 3 de la Llanura de las Jarras para evitar los otros tours, que comenzaron en el Sitio 1. Caminamos por algunas granjas lodosas para llegar a él, observando con cuidado de mantenerse dentro del camino marcado. El camino esta marcado con pequeñas piedras cuadradas que se han pintado la mitad de rojo y la mitad de blanco. Se puede caminar por el lado que está pintado de blanco. Este es el lado que ha sido limpiado de bombas sin explotar. Todavía hay miles de bombas sin explotar a todo lo largo de Laos de la "Guerra Secreta" en los años 1960 y 1970. Yo no había oído hablar de la Guerra Secreta hasta que comenzamos a leer sobre Laos en la guía. Los EE.UU. bombardearon Laos por años en el área donde la vereda de Ho Chi Minh llega a Vietnam y miles de bombas llegaron a tierra sin explotar. Ahora, todas están enterradas y ocultas causando un GRAN, peligroso y muchas veces fatal, problema en Laos (como lo son las minas terrestres en Camboya) y que esperan que pasen otros 100 años antes de que se limpie todo el terreno.








Llegamos al Sitio 3, donde nuestro guía nos explicó que nadie sabe realmente lo para que se utilizaron los frascos, pero la teoría más aceptable es que un pueblo antiguo los utilizaba como jarras funerarias. Están hechas de piedra y hormigón (concreto) y algunos son hasta 4 metros de altura.









Desde el Sitio 3, fuimos a ver a un viejo tanque ruso y luego al Sitio 2.


Después de visitar el Sitio 2, nos sentamos por una deliciosa sopa de fideos para el almuerzo.


Nuestra siguiente parada en el tour fue una aldea local donde hacen "Lao Lao," whisky de arroz. Muchas familias de este pueblo sobrevivieron de la fabricación de Lao Lao pero ahora sólo hay una mujer que todavía lo hace. Ella tiene unos 70 años y ha estado haciendo whisky del arroz pegajoso desde que tenía 12 o 13 años de edad. Christiane se tomo un vasito y luego los muchachos se tomaron dos. Todos pasaron el resto de la tarde eructando whisky.


La última parada fue el Sitio 1, el campo más grande e impresionante de jarras y lo que uno espera encontrar cuando escuchas por primera vez de la Llanura de las Jarras. Nos dimos un paseo por el llano y luego subimos y bajamos por las colinas cercanas.















Regresamos al hostal, y caminamos a un café por una taza de té y café para calentarnos; mas tarde pasamos la noche comiendo y hablando en un restaurante local.

A la mañana siguiente, tomamos el autobús a Luang Prabang. Era un viaje de 7 horas y sólo se puede hacer durante el día. Pagamos los billetes de minibus, que resultó ser una minivan llena con 10 pasajeros. Íbamos un poco apretados, pero preferible a la de autobuses locales porque habíamos oído que muchas personas devuelven el estomago en las carreteras sinuosas. Christiane me dio una pastilla anti-náuseas/mareo por si acaso. Me alegré de haberlas tomado. El camino estaba en buenas condiciones, sorprendentemente, pero las curvas cerradas y parecía que nunca terminarían. El paisaje era absolutamente hermoso - verdes montañas hasta podíamos ver y conforme subíamos había algunas nubes ligeras sobre el cielo azul. Pasamos por varias aldeas, que eran esencialmente una hilera de casas de madera y hierba alineadas entre la carretera y los acantilados. Era la época del año cuando los locales arreglan los techos (era la estación seca) por lo que había mucha gente poniendo hierba a secar bajo el sol junto a la carretera.

Paramos al mediodía para almorzar en un pequeño pueblo en las montañas. Era una sopa de fideos o arroz pegajoso con extrañas piezas de carne. Me quede con la sopa de tallarines y verduras y arroz pegajoso bañado con salsa de soja. Hicimos una parada más antes de llegar a Luang Prabang para tomar algunas fotos del valle. Fue absolutamente precioso y una bonita bienvenida a Luang Prabang.






Laos – Phonsavan

At 6:00 am, we were outside the hotel in Vinh waiting to catch the local bus to take us across the border and on to Phonsavan.  We half expected to be on another onion bus but were secretly hoping for something better.  The actual bus that arrived wasn’t in much better condition; however, it was an improvement simply due to the fact that no food products had been piled on board.  A good start.   We knew we wouldn’t be going direct to the border.  It was the local bus after all.  However, it soon became like a tro tro in Africa, picking up anyone and everyone on the side of the road who needed a ride.  At one point, we also became a delivery service picking up and dropping off packages going from one village to another.

There was a crack between the window next to me and the side of the bus, so cold air was coming in onto the right half of my body throughout the journey.  I wore my hood most of the way.  We stopped in a mountain town for lunch.  The boys had beef pho and Christiane and I had fried eggs with steamed rice – it looked like the safest option.  I bought some cookies to tie me over until we reached Phonsavan but they ended up tasting a bit like cardboard. 

Not long after lunch, we reached the Vietnam/Laos border.  When we reached the counter in the immigration office, the Vietnamese immigration officer pulled out Juan Pablo’s visa from his passport and put his exit stamp on the back.  (Due to the fact that Juan Pablo had very limited pages left in his passport, the Vietnamese embassy in Cambodia was kind enough to put his visa on a separate paper and staple it inside his passport on top of the old Vietnam visa that had expired.)  Remembering the problem we had crossing from Cambodia into Laos a few weeks ago, we tried to explain that they needed to stamp his exit from Vietnam inside his passport, rather than on the back of his visa which they had removed from the passport and were going to keep.  They didn’t speak English so we whipped out the iPhone and tried using Google translator, but the Vietnamese immigration officers still didn’t understand why what they had done might pose a problem for our entry into Laos.  We walked to the Laos immigration office and luckily this time they didn’t even look for the exit stamp…totally inconsistent with our experience further south.

We got back on the bus and continued down the windy road to Phonsavan, arriving after dark.  A guy from our hostel was there to meet us when we got off the bus and walked us down the street to the hostel to check in.  We settled in and then went out for dinner.  We asked around about tours to the Plain of Jars and ended up booking with our hostel after some negotiation.

The next morning, the tour left at 9:00 am.  We went to Site 3 of the Plain of Jars to avoid the other tours, which started with Site 1.  We walked through some muddy farmland to reach it, watching carefully to stay within the markers on the trail.  These markers are small square stones that have been painted half white and half red.  You may walk on the side that is painted white.  This is the side that has been cleared of unexploded bombs.  There are still thousands of unexploded bombs in the earth throughout Laos from the “Secret War” in the 1960s and 1970s.  I hadn’t heard of the Secret War until we began reading about Laos in the guidebook.  The US bombed Laos for years where the Ho Chi Minh trail led into Vietnam and thousands of bombs reached the earth without exploding.  Now, they are all buried and hidden causing a HUGE, dangerous, and sometimes fatal problem in Laos (as are landmines in Cambodia) and they expect it will be another 100 years before they are all cleared.









We reached Site 3 where our guide explained that no one really knows what the jars were used for, but the most believed theory is that an ancient people used them as funerary jars.  They are made of stone and concrete and some are as large as 4 meters tall. 








From Site 3, we went to see an old Russian tank and then to Site 2. 


After visiting Site 2, we sat down for some yummy noodle soup for lunch.


Our next stop on the tour was to a local village where rice whisky, “Lao Lao,” is made.  Many families in this village survived on making Lao Lao but now only one woman still makes it.  She is in her 70s and has been making whisky from sticky rice since she was 12 or 13 years old.  Christiane had a shot and then the boys had two.  They all spent the rest of the afternoon burping up whisky.


The last stop was Site 1, the largest and most impressive field of jars and what you expect to encounter when you first hear about the Plain of Jars.  We took a walk through the plain and then up and down the hills nearby. 














We returned to the hostel, walked to a café for some tea and coffee to warm up, then spent the evening eating and talking in a local restaurant.

The next morning, we took the bus to Luang Prabang.  It was a 7-hour journey and can only be done during the day.  We paid for minibus tickets, which turned out to be a minivan packed with 10 passengers.  It was a tight fit but preferable to the local bus because we’d heard that many people get sick on the winding roads.  Christiane gave me some motion sickness/anti-nausea pills just in case.  I was glad I took them.  The road was in surprisingly good condition but the curves were sharp and never ending.  The scenery was absolutely beautiful – green mountains as far as you could see with mist clouding over the blue sky as we climbed higher.  We passed through several villages, which were essentially a row of wood and grass houses lined up between the road and the cliffs.  It was the time of year when the locals were changing their roofs (it was dry season) so there were a lot of people laying grass out in the sun alongside the road.

We stopped at midday for lunch in a small village in the mountains.  It was noodle soup or sticky rice with strange looking pieces of meat.  I stuck to veggie noodle soup and plain sticky rice with soy sauce drizzled on top.  We made one more stop before arriving to Luang Prabang to take some photos of the valley below.  It was a absolutely beautiful and a nice welcome to Luang Prabang.  






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