Wednesday, September 7, 2011

Cambodia - Phnom Penh








(scroll down for English version)


Cambodia – Phnom Penh y el Cruce de Frontera a Laos

Fue difícil dejar Lazy Beach, pero aun teníamos mucho por recorrer. Dije adiós a la isla con un desayuno de crepas de banana…yum! Después, abordamos la embarcación de regreso a Sihanoukville. Al llegar, pudimos cambiar los boletos de autobús a Phnom Penh por uno más temprano, esperando que esto nos ayudara a llegar más temprano a la capital y nos diera tiempo de ir a la embajada de Laos. El autobús se retrasó una hora así que no logramos llegar. En vez de eso, nos refrescamos un poco y nos fuimos a cenar con Christiane y Chris.

Decidimos ir a un restaurante donde se les da una oportunidad a los niños de la calle de cambiar sus vidas y ganar un sueldo para vivir. Los niños se forman para ser meseros, chefs y gerentes de restaurante. La comida estaba buena pero las porciones muy pequeñas, así que terminamos aun, con un poco de hambre. Caminamos de regreso hacia el río para buscar algo de postre y encontramos un café con postres que estaban ricos, grandes y baratos. Empezó a llover a cantaros cuando apenas nos sentábamos así que esperamos hasta que ya solo chispeaba para salir y buscar un tuk tuk que nos llevara de regreso a la casa de huéspedes.

A la mañana siguiente, Juan Pablo y yo nos fuimos a la embajada de Laos para solicitar nuestras visas, solo parando antes a desayunar y por fotos. Resulta que cobran mucho menos a los españoles por la visa que a los estadounidenses, por lo que decidí sacar la visa en mi pasaporte español. Ni como imaginar que esto iba a ser un problema en el futuro…

Después de hacer algunas cosas administrativas, nos encontramos con Christiane y Chris en el museo del Genocidio. Christiane había estado preocupada de ir porque le dan pesadillas, pero al final decidió ir. La razón de parar en Phnom Penh era visitar este lugar. Es una parte muy importante de la historia reciente de Cambodia y todos pensamos que era necesario ir para entenderla. Así que, aunque es una visita muy intensa de una historia horrible, era una parada esencial en nuestro viaje por Cambodia.

A lo largo de este viaje, Juan Pablo ha ido leyendo libros relacionados con los países que vamos visitando.  Por lo que leyó un libro sobre el genocidio ocurrido en Cambodia en los 70s. Así que el nos relatara un poco de los antecedentes y la visita al mueso:

Tuol Sleng (Museo del Genocidio) fue una escuela secundaria que por cuatro años se convirtió en la S-21, la prisión más temida del régimen comunista del Khmer Rouge. Así como Auschwitz, este museo es un continuó recordatorio de las terribles cosas que los humanos somos capaces de hacer.

En abril de 1975, los cambodianos celebraban lo que parecía el fin de la guerra civil; el Khmer Rouge había triunfado. Todos festejaban la llegada de la paz que tanto anhelaban. Lo que no esperaban fue lo que por los siguientes cuatro años tuvieron que sufrir. Los soldados del Khmer Rouge, endurecidos por la guerra y los bombardeos estadounidenses, entraron en las calles de Phnom Penh y marcaron el inicio de la pesadilla de Cambodia, cuyo resultado que el mayor genocidio del siglo XX, por el porcentaje de muertes con respecto a la población del país.

Pol Pot, Nuon Chea, Ieng Sary, Son Sen y Khieu Samphan, líderes del Khmer Rouge, iniciaron una reforma social cuyo principal objetivo era crear un país nuevo libre de la influencia del capitalismo de occidente, la Republica Democrática de Kampuchea. Las ciudades fueron evacuadas por ser centros vivientes de capitalismo; Phnom Penh era llamada “la gran prostituta del Mekong.” La religión, el dinero y los bienes propios fueron prohibidos. Las relaciones familiares y con el mundo fueron nulificada. Los habitantes de la ciudades eran considerados enfermos de capitalismo y por tanto enviados a campos de trabajo para que fueran re-educados. La realidad fue que la mayoría terminaron en prisiones como la S-21 siendo torturados y/o asesinados. 

En lo que ahora es Museo del Genocidio se estima que hubo entre 17,000 y 20,000 prisioneros de los cuales solo se conocen 6 sobrevivientes. Se torturó a miembros del gobierno anterior, a ex-miembros del Khmer Rouge que se creía estaban traicionando el nuevo sistema y a cualquier otro ciudadano del cual se sospechaba.  La mayoría de las veces confesiones fue forzados con sentencias de muerte. Algunos eran ahorcados dentro de la prisión, pero la mayoría eran enviados a los campos de muerte como Choeung Ek.

Al ingresar al S-21, se tomaba fotos de los prisioneros, se les confiscaban sus posesiones y se enviaban a las celdas. 

En las celdas pequeñas los prisioneros eran encadenados al piso o pared, mientras que en las celdas masivas eran encadenados unos con otros. 

En los primeros tres días eran torturados. Amarrados en camas, les daban shocks eléctricos, los golpeaban, cortaban o asfixiaban. El dolor administrado era de tanta intensidad que los prisioneros terminaban confesando lo que fuera necesario para que les dejaran de torturar, preferían estar muertos. La confesión de uno de los prisioneros fue, “No soy un ser humano; soy un animal.”


En 1979, Vietnam invadió Cambodia y termino con el Khmer Rouge. En cuatro años, se estima que murieron más de dos millones de personas, siendo la principal causa los asesinatos masivos y la tortura, después el hambre y el trabajo excesivo.

Después del museo, regresamos a la casa de huéspedes y comimos en la casa de huéspedes de enfrente. El servicio fue lentísimo (es  muy común en el sureste asiático que los platillos ordenados son cocinados uno a la vez por lo que una persona en tu mesa puede terminar antes de que te llegue el tuyo) pero fue bueno comer una comida casera. Aquí mismo vendían boletos de autobús, así que compramos los boletos hacia 4,000 islas (Si Phan Don) en el sur de Laos. Más tarde Chris, Juan Pablo y yo nos fuimos al Palacio Real, mientras Christiane se quedo para hablar con su hermana en Skype.

El Palacio Real es muy bonito con pagodas bañadas de oro y jardines muy bien arreglados. 






Adentro de la pagoda de Plata había muchísimas estatuas de Buda, incluyendo una de oro puro con diamantes incrustados. La diferencia entre la riqueza dentro del palacio y la pobreza en las calles es decepcionante.



Desde el palacio, caminamos cruzando la ciudad hasta la casa de huéspedes parando en una librería de libros usados en el camino. 

Una vez que nos encontramos con Christiane nos fuimos a cenar. Nos encontramos con otro restaurante donde forman a niños de la calle, esta vez con porciones más grandes y una pasta excelente. Como Navidad se esta acercando, decidimos hacer un intercambio para que cada uno abriera un regalo en Navidad. Considerando que los cuatro viajamos con un presupuesto bastante ajustado acordamos gastar no más de dos dólares. Después de todo, con 2 dólares se puede comprar algo bien en Cambodia.

Al día siguiente, Juan Pablo y yo nos fuimos solos. Regresamos al restaurante donde cenamos la noche anterior y comimos pan francés. Pueden ver un tema de la comida de casa que extrañamos? Después de desayunar, visitamos el museo Nacional, que tiene un jardín muy bonito y muchas esculturas de Buda, Vishnu y Shiva, pero desafortunadamente no había mucho de la historia de Cambodia. Básicamente, era una galería al aire libre de esculturas. Había una sala con fotos que mostraban los trajes típicos del Ballet Real y me puse un poco triste de que no hemos visto ningún baile tradicional en Cambodia. Pero los boletos son muy caros – precios para turistas. 



Caminamos de la Galería Nacional hasta Wat Phnom, un templo en una colina en el centro de la ciudad. Era un día muy calido así que tomamos unas fotos y descansamos unos minutos bajo la sombra antes de ir al mercado central a buscar algo para almorzar. Terminamos en un centro comercial enfrente del mercado para aprovechar el aire acondicionado.

Después del almuerzo, cogimos un tuk tuk hacia el mercado Ruso. Estábamos buscando una mochila de The North Face para cargar la computadora y la cámara de Juan Pablo cuando paseamos durante el día. Encontramos una por 11 dólares y además compramos unas bufandas tradicionales de cuadros. Era momento para comprar nuestros regalos para el intercambio de Navidad, así que Juan Pablo y yo nos separamos por unos 30 minutos. Ya había comprado mi regalo para el intercambio del vendedor de bufandas, yo le doy a Christiane así que solo camine por los pasillos y encontré una cartera de seda para mi (también por solo 2 dólares).

Nos subimos a otro tuk tuk para ir por nuestras visas a la embajada de Laos y regresamos a la casa de huéspedes. Pasamos las siguientes tres horas tratando de encontrado donde dormir en Si Phan Don (Laos) y luego Hoi An (Vietnam) pero no logramos nada. Ninguno de los teléfonos en el libro funcionan. Frustrados, nos dimos por vencidos y nos fuimos a buscar un restaurante para cenar. Nos dimos cuenta que en el sureste asiático hay que ser más flexibles ya que es difícil planificar y reservar donde dormir o transportarte con anticipación. Esto era un buen reto para mi.

Eran las 6:00 de la mañana cuando nos recogieron para llevarnos al autobús para la frontera con Laos. El trayecto duró unas nueve horas y nos llevo por algunas zonas bonitas del campo cambodiano. 

Una vez en la frontera, nos tuvimos que bajar del autobús para pasar los puntos de revisión de Cambodia y Laos antes de continuar hacía Si Phan Don. Para salir de Cambodia, tuvimos que pagar un dólar de cuota por sello, la cual sabíamos iba directo a la bolsa del agente de inmigración. Para entrar a Laos, nos querían cobrar dos dólares de cuota de tiempo extra por que llegamos después de las 4:00 pm aunque la frontera no cierra hasta las 6:00 pm. Era un truco más, obviamente, porque no hay autobús que salga más temprano de las 6:00 am.  Después de que Chris nos dijo que no había pagado la cuota por sello en Cambodia, un grupo de turistas decidimos no pagar la cuota de tiempo extra a menos que nos dieran recibo. No estábamos llegando a nada, el agente de inmigración de Laos insistía en que pagáramos y la realidad es que no teníamos opción, estábamos en el medio de la nada.

Cuando aceptamos pagar, me dieron problemas porque mi pasaporte español, que tenía mi visa de Laos, no tenía el sello de salida de Cambodia. Tratamos de explicarles que el sello de salida estaba en mi pasaporte estadounidense junto a mi visa de Cambodia, pero insistían que el sello de salida de Cambodia necesitaba estar en el mismo pasaporte que estaba usando para entrar a Laos. Creíamos que la frontera de Laos solo debería preocuparse por que tuviera un pasaporte y una visa validos para entrar a Laos. No tienen nada que ver con Cambodia así que porque se preocupan donde esta mi sello de salida de Cambodia? Como sea, tenía los dos pasaportes ahí para enseñarles mi sello de salida y mi visa. Sin embargo, ellos me dijeron que tenía que comprar otra visa par Laos para mi pasaporte estadounidense. Solo querían más dinero. Preguntamos si aceptaban que como ya habíamos pagado por la visa en la embajada que si podrían ponerle la visa en el estadounidense sin cobrar, pero no aceptaron. Con la barrera del lenguaje y porque no reconocen múltiples ciudadanías, la cosa no estaba llegando a ningún lado y la discusión estaba fuera de control. Me encontré gritándole y maldiciendo a un agente de inmigración; nunca imaginé que haría esto…es muy frustrante cuando la otra persona no quiere tratar de entender tu lógica o punto de vista.

No íbamos a gastar otros 45 dólares por una visa nueva cuando teníamos una perfectamente valida en mi pasaporte español, así que caminamos de regreso con el agente de inmigración de Cambodia, le explicamos la situación, y le solicitamos que pusiera un sello de salida en mi pasaporte español. Hizo una llamada y acepto hacerlo por un dólar. Bueno, mejor pagarle a este tipo un dólar que pagarle al otro 45 dólares por una visa nueva.

Mientras tanto, Chris había estado retrasando el autobús para que no nos dejara. Nos volvimos a subir y unos minutos más tarde nos dijeron que nos iban a transferir a una camioneta que nos llevaría hasta la lancha. La camioneta estaba incluida en el boleto de autobús, pero por la lancha serían 2 dólares más. Creíamos que habíamos pagado hasta Don Det (la isla más grande de las 4,00o islas). Éramos como unos 20 y 20 ó más mochilas amontonadas en la parte trasera de la camioneta, todos preguntándonos si lograríamos llegar hasta la isla. Cogimos un camino de tierra y con muchos hoyos y bordos, y unos minutos más tarde cuando estábamos cubiertos por varias capas de tierra, llegamos a la orilla del agua y abordamos una pequeña lancha de madera, dejando, un poco nerviosos,  nuestras mochilas en otra lancha. Dejamos la orilla atrás junto con nuestras mochilas, aunque estas no tardaron en alcanzarnos. 


Unos minutos más tarde, llegamos a un muelle en Don Det. Preguntamos direcciones para llegar al puente de Don Khon, donde esperábamos quedarnos, y nos dijeron primero que era una hora caminando (en la obscuridad). La segunda persona a la que preguntamos nos dijo que eran unos 30 minutos. No estábamos seguros a quien creerle ya que ambas personas querían que nos quedáramos en Don Det en una de sus casas de huéspedes. Decidimos arriesgarnos y caminar.

Caminamos por la calle principal, una calle de tierra con restaurantes a lo largo del la orilla del río, y luego dimos vuelta en una calle obscura con campos de arroz a los lados. El trayecto fue como de una hora. Ya estábamos acostumbrados a que en India siempre te dicen que está cerrada o más lejos de lo que está en realidad, no imaginamos que la siguiente isla estuviera tan lejos. Finalmente llegamos al puente y al letrero de la casa de huéspedes de Pan, pero como llegamos muy tarde solo había un cuarto disponible y costaba 30 dólares. Pan nos mando con su vecina donde nos cobraron 6 dólares por un cuarto. Yo solo quería quitarme la mochila y darme un baño. Mis pies estaban llenos de tierra y me había cortado los dedos con las piedras del camino (no estaba preparada para la caminata tan larga, así que traía mis chanclas). El agua del baño estaba fría como hielo y el drenaje no funcionaba bien. No dormí bien porque la cama se hundía del centro, sentía los resortes del colchón, y me dio frío por la noche. Después, el gallo de afuera empezó a cantar como a las 5:00 am seguido por el ruido de la construcción de a lado. No es necesario decir que las últimas 16 horas no han sido un buen comienzo de Laos y espero que encontremos un nuevo bungalow para las siguientes tres noches.




Cambodia – Phnom Penh & the Border Crossing into Laos

It was hard to leave Lazy Beach, but we still had so much ahead of us.  I said goodbye to the island with a breakfast of banana crepes…yum!  Then, we boarded the boat back to Sihanoukville.  Upon arrival, we were able to change our bus tickets to Phnom Penh to an earlier time in hopes that we might be able to get to the capital in time to go to the Laos Embassy.  The bus took about an hour longer than expected so we didn’t make it.  Instead, we just freshened up and went to dinner with Christiane and Chris. 

We decided to go to a restaurant where street kids are given a chance to turn their lives around and earn a living wage.  The children train as waiters, chefs, and restaurant managers.  The food was nice but the portions were small, leaving us all still a little hungry.  We walked back toward the riverfront to look for some dessert and found a coffee shop with cheap, big, yummy desserts.  It began to pour as we sat inside so we waited until the rain subsided a bit before venturing out to find a tuk tuk back to the guesthouse. 

The next morning, Juan Pablo and I headed to the Laos Embassy to apply for our visas, stopping for breakfast and to take some passport photos.  It turns out they charge Spaniards significantly less for a Laotian visa than they do people from de USA, so I opted to get my Laos visa in my Spanish passport.  Little did I know this would pose a problem later on…

After taking care of administrative things, we met Chris and Christiane at the Genocide Museum.  Christiane had been worried about going because she often gets nightmares, but she had decided to come after all.  Our reason for passing through Phnom Penh was really to visit this place.  It is such an important part of Cambodia’s recent history and we all think it’s important to understand.  So, while as intense and horrifying as such a visit can be, it was an essential stop on our tour through Cambodia.

Throughout this trip, Juan Pablo has been reading books related to many of the countries we have visited.  Accordingly, he read one about the Genocide in Cambodia in the 1970’s.  Therefore, he will provide some context and describe our visit to the museum:

Tuol Sleng (The Genocide Museum) was a secondary school that for four years was converted into S-21, the most feared prison of the communist Khmer Rouge regime.  As with Auschwitz, this museum is a constant reminder of the terrible things of which human beings are capable.

In April of 1975, the Cambodians celebrated what they thought to be the end of the civil war; the Khmer Rouge had triumphed.  Everyone celebrated the arrival of peace for which they had hoped.  What they did not expect was what they would have to suffer for the next four years.  The soldiers of the Khmer Rouge, hardened by the war and the bombings from the United States, entered the streets of Phnom Penh and marked the beginning of Cambodia’s worst nightmare, which resulted in the largest genocide of the 20th Century, considering the percent of deaths with respect to the country’s population.

Pol Pot, Nuon Chea, Ieng Sary, Son Sen and Khieu Samphan, leaders of the Khmer Rouge, initiated a social reform with the principal objective to create a new country free from the influence of Western capitalism, the Democratic Republic of Kampuchea.  The cities were evacuated because they were centers of capitalism; Phnom Penh was called “the great prostitute of the Mekong.”  Religion, money, and belongings were prohibited.  Ties to family and the rest of the world were abolished.  The inhabitants of the cities were considered to be diseased from capitalism and thus sent to work camps to be re-educated.  The reality was that most ended up in prisons like S-21 where they were tortured and/or murdered.

In what is now the Genocide Museum, it is estimated that there were between 17,000 and 20,000 prisoners of which there are only 6 known survivors.  Former government officials, ex-members of the Khmer Rouge who were thought to be traitors to the new system, and ordinary “suspicious” citizens were tortured.  Most of the time confessions were forced with death sentences.  Some were hanged inside the prison, but the majority were sent to killing fields such as Choeung Ek.

Upon admittance to S-21, pictures were taken of the prisoners, their possessions were confiscated, and they were sent to cells.  

The prisoners were chained to the floor or to the walls of these tiny cells, while in the mass cells they were chained to each other.  

In the first three days they were tortured.  Strapped to bed frames, they were given electric shocks, hit, cut, or suffocated.  The pain was administered with so much intensity that the prisoners ended up confessing to whatever necessary so they would stop being tortured, they preferred to be dead.  One prisoner’s confession was as follows, “I am not a human being; I’m an animal.”


In 1979, Vietnam invaded Cambodia and ended the rule of the Khmer Rouge.  In four years, it is estimated that more than 2 million people died, the principal cause being mass murders and torture, then hunger and excessive labor.

Following the museum, we returned to the guesthouse and had lunch across the street.  The service was very slow (it’s quite common in Southeast Asia that all of the dishes ordered are cooked one at a time and one person in your party may be finished before you receive your plate) but it was nice to have a home-cooked meal.  The guesthouse where we ate also sold bus tickets so we bought our tickets to the 4,000 islands (Si Phan Don) in Southern Laos.  Then, Chris, Juan Pablo and I made our way to the Royal Palace while Christiane stayed behind to catch up with her sister on Skype.

The Royal Palace was beautiful with gold covered pagodas and neatly manicured gardens.  






Inside the Silver Pagoda were many Buddha statues, including one made of solid gold and encrusted with diamonds.  The disparity between the wealth inside the palace walls and the poverty on the streets of Cambodia is discouraging. 

From the palace, we walked through the city back to the guesthouse stopping at a used bookstore along the way.  

Once we caught up with Christiane, we all headed out to dinner.  We came across another training restaurant, this time with larger portions and excellent pasta.  With Christmas coming up shortly, we all decided to have a Secret Santa so that we’d each have something to open on Christmas.  Considering we were all on a tight budget, we decided we’d spend no more than $2.00.  After all, $2.00 can buy something quite nice in Cambodia.

The following day, Juan Pablo and I were on our own.  We went back to the restaurant where we’d eaten dinner the night before and each had French toast.  Can you see a theme here of food from back home that we miss?  After breakfast, we visited the National Museum, which had a beautiful courtyard and many sculptures of Buddha, Vishnu, and Shiva, but not much really about the history of Cambodia unfortunately.  Essentially, it was an open-air sculpture gallery.  There was one room with photos of the Royal Ballet illustrating the intricate costumes they wear and I was a little bummed we hadn’t seen any traditional dance here in Cambodia.  But, the tickets were too expensive – tourist prices. 



We walked from the National Gallery to Wat Phnom, a temple on a hill in the center of the city.  It was really hot so we took a few photos and then a few minutes to rest in the shade before walking to the central market to find some lunch.  We ended up in a shopping center across the street to take advantage of the air conditioning.

After lunch, we rode a tuk tuk to the Russian Market.  We were on a hunt for a new North Face backpack to carry the computer and Juan Pablo’s camera as we sightsee throughout the day.  We found one for $11.00 and then bought some traditional checked scarves.  It was now time to buy our Secret Santa gifts, so Juan Pablo and I split up for about 30 minutes.  I’d already bought my gift from the scarf vendor since my Secret Santa was Christiane so I just wandered around and found a silk wallet for myself (also just $2.00!). 

We hopped in a tuk tuk to pick up our visas from the Laos Embassy and returned to the guesthouse.  We spent the next three hours trying to make accommodation arrangements in Si Phan Don (Laos) and then Hoi An (Vietnam) but didn’t accomplish anything.  None of the phone numbers listed worked.  Frustrated, we gave up and went out in search of a restaurant for dinner.  We realized that you have to be more flexible in Southeast Asia and it’s difficult to plan and reserve things ahead of time.  This was a good challenge for me.

It was 6:00 in the morning when we were picked up for the bus to the border with Laos.  The bus ride took about 9 hours and took us through some nice Cambodian countryside.  

Once we got to the border, we all had to get off the bus to pass through the Cambodian and Laotian checkpoints, before continuing on to Si Phan Don.  To leave Cambodia, we had to pay a $1.00 “stamp fee” which we knew the immigration officers were pocketing.  Then, to enter Laos, they wanted to charge a $2.00 “overtime fee" because we arrived after 4:00 pm, even though the border doesn’t close until 6:00 pm.  It was another scam of course because there is no bus that leaves earlier than 6:00 am.  After Chris told us that he hadn’t paid the “stamp fee” on the Cambodian side, a group of us tried to refuse to pay the “overtime fee” unless they could give us a receipt.  We weren’t getting anywhere, the Laotian immigration officers were insistent that we pay and we really had no choice since we were in the middle of nowhere. 

When we agreed to pay, they started to give me trouble because my Spanish passport, which had my visa for Laos, didn’t have an exit stamp from Cambodia.  We tried to explain that the exit stamp was in my US passport next to my Cambodian visa, but they insisted that the exit stamp from Cambodia needed to be in the same passport that I was using to enter Laos.  We thought the Laos border should only be concerned with whether I had a valid passport and a valid visa for Laos.  They have nothing to do with Cambodia so why should they be concerned with where my Cambodian exit stamp is?  Either way, I had both passports there to show them my exit stamp as well as my visa.  However, they advised that I had to purchase another Laos visa for my US passport.  They just wanted more money.  We asked if they’d honor the fact that we’d already paid for a visa at the embassy and place another one in my US passport, but they wouldn’t agree.  With the language barrier and because they don’t recognize multiple nationalities, we weren’t getting anywhere and the discussion was getting out of control.  I found myself yelling and swearing at an immigration officer; never expected I’d do that…it’s just very frustrating when the other person doesn’t want to try to understand your logic or point of view.

We weren’t going to spend another $45.00 for a new visa for Laos when I had a perfectly valid one in my Spanish passport, so we walked back to the Cambodian border agent, explained the situation, and requested that he put an exit stamp in my Spanish passport.  He made a phone call and agreed to do it, for another dollar.  Fine, better to pay this guy another dollar than pay the other guy $45.00 for a new visa.

Meanwhile, Chris had kindly been holding the bus so we wouldn’t get stranded.  We got back on and drove a few minutes before we were told we were transferring to a truck that would take us to the boat.  The transfer was included in our bus ticket but the boat would be $2.00 more.  We thought we were paid all the way through to Don Det (the largest of the 4,000 islands).  There were about 20 of us and 20 or more backpacks piled in the back of the truck, all wondering if we were going to make it to the island.  We headed down a bumpy road and a few minutes later when we were covered in several layers of dirt, we arrived to the water’s edge and boarded a small wooden boat, leaving our backpacks behind nervously on another boat.  We began to pull away from the shore and our luggage, but soon after the luggage was not far behind.  


A few minutes later, we pulled up to the dock at Don Det.  We asked which way to the bridge to Don Khon, where we were hoping to stay, and were told at first it was about an hour’s walk (through the dark).  The second person we asked told us 30 minutes.  We weren’t sure whom to believe since both were trying to get us to stay on Don Det at one of their guesthouses.  We decided to take our chances and walk. 

We walked down the main street, a dirt road lined with restaurants along the river, and then turned down a dark road through the rice fields.  The walk turned out to be about an hour.  We’d gotten so used to the fact that in India people always tell you the place you’re looking for is closed or it’s too far away that we didn’t actually think the neighboring island would be that far.  We finally reached the bridge and the sign for Pan’s Guesthouse, but by the time we arrived, there was only one room available and it was $30.00.  Pan sent us next door to her friend’s place, which we took for $6.00 a room.  I just wanted to put my backpack down and take a shower.  My feet were covered in dust and I’d cut my toe on the rocks in the road (I wasn’t prepared for such a strenuous walk in the dark so I was wearing flip flops).  The water in the shower was ice cold and wasn’t draining properly.  I didn’t sleep well because the bed sunk in the middle, I could feel the springs in the mattress poking me, and it got quite cold.  Then, the rooster outside started crowing at about 5:00 am followed by construction not long after.  Needless to say, the last 16 hours or so had not been a good start to Laos and I was hoping we’d find a new bungalow for the next three nights.






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